El blog de Temis

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También podría haber encabezado el artículo con otra pregunta: ¿Por qué elegí Temis?. Cualquiera de las dos, como comprenderá facilmente el amable lector, nos llevaría a la misma cuestion.

Sincronicidad

Hoy día se habla mucho de Sincronicidad. Como este es un tema que, a veces y por motivos que están por fuera del saber, abunda en todo tipo de blogs, videos, etc. intentaré hablar de lo que hay de verdad porque es un tema muy a tener en cuenta.

En primer lugar, sin quitarle el mérito de haberse preocupado, estudiado y escrito, sobre la cuestión, no es un tema que inventara Carl Jung. De la Sincronicidad ya nos hablaba Hermes Trimegistro , por ejemplo, hace miles de años, y lo hacía, con su ley de la correspondencia que dice así: lo que es arriba es abajo, y lo que es afuera es adentro. Hermes lo hacía, obviamente, utilizando un discurso propio del saber de su época.

Más tarde, y confirmando la teoría del big bang (donde todo lo que existe formaba parte de un Todo original), los estudios de la Física Cuántica tocaron este tema. Para no extenderme mucho, hablaré de la teoría (y la práctica experimental) del fenómeno llamado "entrelazamiento cuántico" que dice que dos partículas que han permanecido unidas, si luego las separamos, incluso a muchísima distancia una de otra, y le aplicamos a una de ellas una fuerza que la haga vibrar de determinada manera, la consecuencia inmediata es que la otra vibrará, tendrá los mismos efectos que si le hubieran aplicado a ella la fuerza, o el estímulo, directamente. Esto es posible porque antes estuvieron unidas. De aquí, y uniéndolo con el Big Bang, se deduce que, al haber estado todo, al principio, unido como un Todo, pues lo que ahora ocurra en un sitio produce efectos en otro.

Ahora sí, Jung se interesó muchísimo por estos temas e incluso mantuvo una abundante correspondencia con un gran físico de la época dedicado a estos apasionantes asuntos, el Señor W. Pauli.

Para concluir, si aplicamos esto al apasionante tema de la Astrología queda, automáticamente, desechado el manido argumento, esgrimido por los cientificistas dogmáticos habituales, de que no es posible que, un planeta que está a tanta distancia, influya en nosotros como, supuestamente, diría la Astrología.

Para empezar, esto nunca lo ha afirmado la Astrología, sino sus detractores. Y lo que les descubre, les evidencia, es, precisamente, esta forma de razonamiento, presuntamente, científica. Todo ocurre por Sincronicidad, es decir, lo que estaba ocurriendo en el Cosmos, en el momento de tu nacimiento, estaba ocurriendo en tus fuerzas internas; hay un correlato, una Sincronicidad, nunca una causa- efecto.

  04/05/2017

Videos, Fotos y demás

Os dejo con un cortito y maravilloso video de imágenes del Universo. ¡Qué lo disfruteis!

¿libre albedrio? ¿destino fijado?

Quizá, uno de los temas más recurrentes, y no por ello menos importantes, es la eterna cuestión de la existencia, de un destino prefijado en nuestras vidas, e incluso en los acontecimientos existentes en nuestro mundo. Este destino, marcaría un resultado final, hagamos lo que hagamos, tomemos las decisiones y actos que tomemos, en nuestras existencias.

Por otro lado, están los defensores del libre albedrio, según lo cual no habría un resultado final prefijado de antemano (por quien sea, eso es otro tema) sino que, el sujeto o la entidad física de que se trate, dependiendo de sus decisiones y actuaciones en su devenir diario en esta existencia, haría que resultara un final u otro, produciría un resultado u otro.

No es lugar, este artículo, para profundizar en las bases filosóficas, culturales o espirituales, de cada postura mencionada, si bien es cierto que son de una importancia decisiva. No es lo mismo decir -y partir por tanto- de una concepción del ser humano en la que se afirma que este nace como una "tabula rasa" en la que nada hay escrito y que, por tanto, serán sus vivencias y sus aprendizajes los que vayan dictando su futuro. No es lo mismo, repito, esa concepción que partir de que el ser humano -lo dicen hoy muchas corrientes incluso "espirituales"- ya aparece en este mundo con una determinada carga incluso de problemas que arrastró algún pariente muy lejano. Repito, no es lugar de debatir todo esto ahora, y tampoco es mi intención.

Parto, que quede suficientemente claro, de mi más absoluto respeto hacia los oráculos en su utilización predictiva (lo respeto siempre que su intención sea honesta). Mi opinión al respecto la voy a reflejar con un ejemplo que me gustó desde el momento en que lo conocí; se trata del ejemplo de las líneas paralelas.

Imagínese que su vida (sus decisiones, sus actos, lo que le ocurre, etc.), día a día, va trazando una línea con una determinada forma -véase el gráfico siguiente-. Pues bien, lo que podríamos llamar destino, y que nosotros reflejaremos con una línea por debajo de la del día a día, ¿cree el lector que ya tiene una determinada trayectoria prefijada antes de que el sujeto vaya haciendo su línea, su vida, cotidiana? ¿cree el lector que la línea del destino tiene ya una forma prefijada incluso antes de que el sujeto en cuestión naciera? Lo que yo afirmo es que las líneas siempre van paralelas; es decir, si yo voy haciendo tales cosas en mi vida diaria, pues la línea del destino -lo que me va a ocurrir- tiene que ver con lo que yo estoy haciendo en este momento. Imagine que, mi línea cotidiana, mis acciones, van trazando una línea con una determinada forma, por ejemplo, esta

Y el destino va trazando, por debajo, una línea paralela a la anterior, como hemos dicho. En un momento dado, hay un cambio brusco, un giro total de los acontecimientos de modo inesperado: una muerte, un infarto del sujeto, la ruina, etc. Este giro brusco cambiará radicalmente la línea de la vida cotidiana hacia otra dirección completamente diferente de la que llevaba hasta entonces. La pregunta subsiguiente es ¿Cómo cree el lector que actuaría la línea del destino? ¿Seguiría un plan supuestamente prefijado, una dirección, un sentido, aunque haya ocurrido ese acontecimiento inesperado? Mi opinión es que no. Mi opinión es que la línea del destino tomaría, de repente, el rumbo que la otra tomó.

Conclusión: Somos dueños de nuestro destino. Podemos hacer las cosas -y eliminar los obstáculos que lo impiden- que estén en nuestro verdadero deseo. En otras palabras, somos dueños de nuestro destino.

Hay un antiguo dicho en hermetismo que sintetiza muy bien lo escrito anteriormente y que reza así:

"No dejes nunca de mirar a la Estrella, pero ten cuidado de donde pones los pies".

¡Un abrazo!